En estos momentos estoy instalando sabayon 5 por segunda vez. No duró ni un minuto y presento una falla grave que me impidió empezar a ocupar el sistema (no reconoció la contraseña del usuario administrador ingresada al instalar).
Cuando pasan cosas como esta, no puedo evitar recordar lo que me enseñara mi profesor de ingeniería de software, “todo parche trae consigo un nuevo error” y es que a la luz de lo mucho que ha crecido linux, no puedo evitar ver lo mucho que han crecido sus fallas y/o el gran número de alternativas libres que no son realmente más que vanos esfuerzos. Desde Gizmo contra skype, que a larga resulta ser mucho más caro por exigir tarjeta de crédito (gizmo) hasta ubuntu que falla igual que windows 95 cuando se congela el sistema entero. O pulseaudio, un gran pedazo de mierda extremadamente ineficiente que falla con cuanta aplicación se cruze y que consume pc como enfermo. Mención aparte skype que con su último parche apenas mejoró algo la interfaz mientras terminó de arruinar lo poco que tenía de soporte en pulseaudio.
Lo triste es que todo esto lo hemos hecho como comunidad, con tiempo de cada uno… a veces, en momentos como este, después de putear un buen rato a linux me pregunto si es que todo lo que hacemos no está inevitablemente condenado al fracaso desde el momento en que se cumple lo que me enseño mi profesor.